Estudiar filosofía, o bueno, al menos leerla, tiene muchos inconvenientes y riesgos, entre ellos el ver como tu pedantería se dispara hacia límites que creías desconocidos, la teoría del vaso de ego lleno ya no me sirve, siempre se sustituyen por vasos más grandes que tienden al infinito, además la gente comienza a mirarte raro, y cualquier tontería pseudointelectual de palo que dijeras antes con pleno conocimiento de causa, se convierte ahora en una muestra de profundidad. "Ay filósofo!" te dirán, mientras tú les escupes.
Sin embargo, también tiene cosas buenas, muchas, y no voy a entrar en temas de autodescubrimiento ni de "necesidad" del que me han hablado muchas personas. No se ha dado en mí de momento esa iluminación espiritual trascendental que te permite ver matrix, pero sí es cierto que te da la oportunidad de descubrir ideas y personas que al menos te producen reacciones más allá de una inclinación de ceja, pasando por el odio, la admiración o el simple interés.
Una de estos tipos es Guy Debord, y mentiría si dijera que no lo respeto más independientemente de su pensamiento, porque acabó volándose el pecho con una recortada. Hay que tener huevos para volarte el pecho con una recortada. Puedes elegir muchas formas más fáciles para quitarte la vida, pero él se voló el pecho con una recortada.

El máximo ideal romántico ya sería que su acto hubiera sido ocasionado por un hartazgo plenamente justificado por una sociedad de la que ya había advertido años antes en su obra cumbre, un suicidio a lo Kurt Cobain, muriendo de sentimiento; pero siento decir que no, Debord decidió apretar el gatillo debido a la agonía que le causaba su polineuritis, una enfermedad que se provocó dado su alcoholismo, por tanto el sentido romántico sigue ahí. Digamos que siguió bebiendo hasta que se vio obligado a pegarse un tiro.
Sin meterme en demasiados aspectos académicos que ni tengo, ni manejo, Debord nace en la Francia de los años treinta y sus inquietudes le llevan a agruparse con jóvenes como él: una panda de insatisfechos y desagradecidos que viven su juventud en una Europa que se despierta de la guerra con el sueño americano, rodeados de abundancia y optimismo y que se agrupan con ideales juveniles tales como cambiar el mundo, derrocar al capitalismo, beber todo lo que puedan.
Serán los fundadores del situacionismo, una corriente basada en la necesidad de crear situaciones, que piensan que la abundancia, el trabajo, las vacaciones, el entretenimiento, no conducen a la felicidad, sino a un estado de profundo hastío, a un aburrimiento vital. Un aburrimiento que es el arma más moderna de control .
Este situacionismo les permitía tener excusas para deambular sin rumbo, emborracharse, e , imagino, sentirse parte de algo; sentir "esa desesperanza que te llena de esperanza", pretenden salirse del sistema de mercado pidiendo cosas que no formen parte de él. "Seamos realistas, pidamos lo imposible", se leerá en las paredes de La Sorbona.
En 1967, un año antes de ese Mayo francés que canta Ismael Serrano, Debord publica su obra clave, "La sociedad del espectáculo", un texto breve, de 80 páginas divididas en párrafos diferenciados temáticamente donde viene a decirnos que la vida moderna no es más que una inmensa acumulación de espectáculos donde todo lo que antes se vivía de forma directa, se aleja ahora vivido como una representación. Nos habla entonces de la alienación, desarrollando el concepto del Marx filósofo antes de que el Marx economista fuera tomado por quinceañeros vestidos con camisetas del ché, del capital convertido en imagen, del paso del ser al tener y del tener al parecer. Y lo publica en un tiempo en el que no existe Internet, ni redes sociales, ni relaciones vía sms; lo dice 40 años antes, y suerte de que no pudo ver lo que venía, sino se habría suicidado de no haberlo hecho ya, claro, en el 94.
La falsa modestia no se contaba entre sus defectos, tras autoproclamarse el creador de la revolución del 68, declarar "la muerte del cine" rodando una película sin imágenes, en el mayo de 1988 publicó otra obra: "Comentarios a la sociedad del espectáculo" que viene a ser un yo-ya-lo-dije en toda regla, no en vano se tenía a sí mismo como “un ejemplo, muy raro hoy en día, de alguien que ha escrito sin quedar desmentido enseguida por los acontecimientos; no digo desmentido cien veces o mil veces, como los demás, sino ni una sola vez”. Yo creo que incluso se quedó bastante corto.
Tratando de explicarme durante una exposición, no pude dejar de poner ejemplos de lo que Debord llama "espectáculo" en su más pura expresión, que debe contar con dos elementos: la vacuidad del ser (la esencia del ser se diluye ante lo simplemente publicitario, la imagen) y la aclamación popular; para esto invoqué a Belén Esteban, y todos los que quizás se distrajeran ante mi baja habilidad de oratoria, en seguida me miraron incrédulos y risueños como si lo que acababa de hacer no estuviera permitido, pero en fin, así funciona.
Tampoco penséis que fue un recurso humorístico barato y facilón para mantener la atención (que también) sino que el caso de Belén se adapta perfectamente a los elementos mencionados, ya que si anteriormente yo incluso sabía que era la novia de Jesulín (era algo), ahora es algo mucho más vacío, abstracto y terrible: es un mero anuncio de sí misma y de un estilo de vida que la gente critica, comenta y aplaude, con un canal temático en su honor.
Supongo que ante esta relación de conceptos Debord debió removerse en su tumba, sobre todo porque mucho antes de morir ya se había convertido en una leyenda que desapareció de la vida pública, apareciendo brevemente sólo para publicar o gritar que tanto los que lo criticaban como los que veneraban su obra no habían entendido nada de nada. Cuanto más conocida era su obra, más parecía retraerse.
Sin embargo, pese a lo acertado de su análisis del tiempo moderno -o quizás debido a lo acertado de su análisis- Debord continuó refiriéndose en su obra posterior continuamente al pasado, cuando eran jóvenes y podían cambiar las cosas; o al menos pensaban en ello como algo no utópico, porque solo lo utópico tenía sentido y razón de ser fuera del espectáculo que nos dice lo que es posible y lo que no.
Luego todo se perdió, claro, aunque su ejemplo ahora nos sirva para no perder la fe del todo en la raza humana, y no porque estemos completamente de acuerdo con él, o vayamos a seguir sus pasos, sino porque me tranquiliza saber que hay algo diferente más allá, algo que quiso luchar contra el aburrimiento como estilo de vida.
Si ganó o perdió ya queda más en el discernimiento de cada uno, yo por ejemplo pienso que con luchar, era suficiente.
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7 comentarios:
la verdad que podias haber explicado un poco más de su obra xD
El libro está gratis en Internet. Vago repugnante.
xDDD si me ha gustado mucho el texto, de verdad, pero que se me quedaba algo cojo en ese aspecto
Y resulta que sí, que tienes otro blog.
Y además, interesante.
Lástima que lo tengas abandonado.
Un saludo.
Pero no valía la pena que te lo dijera pues está sujeto a continuas rachas xD.
Ahora veo el camino que seguiste hasta mi edad.
Hola arenque o poeta maldito en su defecto!
que el señor SUMA contiene lo de teoría del conocimiento.míralo y si no lo tienes pues te lo mando.
Gracias irene! xDDD veamos tu blog y tu last para analizarte psicologicamente :P
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