Habitar un piso de estudiantes es uno de los objetivos universitarios con mayúsculas, superado tan sólo por ir de Erasmus, que te vean jugando al poker y el placer de decir tras acabar la carrera "me las saqué todas prácticamente sin estudiar".
Mi experiencia personal en estos paraísos de la flipez se basa en dos años en San Vicente, en los cuales cambié tanto de gente como de edificio por motivos ajenos a la vida, de modo que me quedé con una visión bastante general del asunto, que puedo resumir en: "Friends ha hecho mucho daño".
Y lo ha hecho pues los pisos de estudiantes son un arma increíblemente eficaz para romper parejas, destruir amistades y provocar cambios de carreras, sin embargo la forma general por la que son vistos es como un lugar de diversión sin fin donde todo son aventuras y situaciones cómicas con ropa de los noventa.
Esta percepción goza de un +10 si los habitantes de la casa se conocían previamente y tiene su inicio cuando alguien (normalmente una mujer) comenta: "Si no hace falta que nos organicemos, cuando alguien vea algo sucio, que lo limpie, lo pasaremos rechachipiruleta" -grititos- .
Es el problema de la anarquía, que es muy seductora. Tras una semana de buenrollismo la cosa empieza a fallar, y después de tres semanas dónde sólo limpia una, esta alma de la caridad comenzará a hacerse preguntas y a sentirse un poco subnormal.
Resultado: a los dos meses, mal ambiente, crispación y una casa sucia.
Por esto en mis pisoaventuras no he tenido problemas, ya que desde el principio nos vimos sometidos a una férrea disciplina de turnos semanales a repartir entre la cocina y el aseo, así como el asquerosamente-mucho-más-débil salón comedor y una limpieza diaria y nocturna de platos. Y cada uno es cerdo en su casa (habitación) pero Dios en la de todos.
Supongo que los menos versados en la vida os preguntareis inocentemente ¿Por qué fregar cada día uno en lugar de que cada cual se ocupe de su suciedad, según la vaya produciendo? Porque el ser humano es un animal despreciable y ruin, y al final de la semana pensarás que quizás alguien más que no conocías vive con vosotros pues el fregador estará lleno con utensilios que todo el mundo jura desconocer que existían (¿Que si es mio un tenedor? ¿Para qué es eso?) .
Ahora bien, el sistema de rotación diaria de platos, al igual que la democracia, presenta una serie de lagunas jurídicas que te pueden joder si no las atajas a tiempo, como ocurre cuando alguien se trae a sus amigos de clase a comer el día que precisamente no le toca fregar a él, y oye, eso no mola nada.
Sobre todo si la persona agraviada en lugar de comentar el hecho con un sutil "estos 10 platos de más los va a fregar tu casquivana madre" se lo guarda en ese bello rincón del alma dónde anidan el rencor y la venganza, preparando mentalmente la lista de invitados para el próxima día. Los únicos beneficiados de esta escalada de violencia higiénica son, obviamente, los compañeros de clase que comen de gratis y disfrutan con el espectáculo.
Otro clásico problema es acerca de acotar la hora (sí sí LA HORA) en la que acaba tu turno, es decir ¿si alguien se prepara un vaso de leche a las once entra dentro de tu jurisdicción?¿Y si alguien llega tarde y termina de cenar a las 00:01? Las posibilidades son infinitas, y la gente, gilipollas.
Estas sencillas normas de convivencia te harán superar las zonas comunes, pero ¿qué ocurre cuando profanan tu propiedad privada?
Sobre la actuación en zonas no públicas- y demostrando porqué el comunismo es inviable- hay acciones que podemos colocar en el cajón de las "a evitar":
Vale: Has llevado a tu novio/a a dormir a casa.
Vas mal: Habéis folgado en la cama de un compañero/a porque es más grande.
No, no lo hagas: Se lo dices mientras te ríes y le echas en cara lo mucho que visita xvideos.
Vale: Has llevado a gente extraña a dormir en habitaciones de tus compañeros.
Vas mal: No se lo has comunicado a los propietarios.
No, no lo hagas: Tus amigos sí se lo han comunicado, y además se han quejado de la limpieza del cuarto.
Vale: Has cogido comida de un compañero de piso.
Vas mal: Se lo has tratado de ocultar.
No, no lo hagas: Era para el gorrón quejica de antes.
En fin, que si vas cogerle comida a alguien y no se la vas a pedir simplemente porque no te apetece, al menos disimúlalo. En el primer año estuve almorzando todos los días barritas Muesly de mi amiga Maricarmen, como ella era astuta como sólo una mujer puede serlo miraba en mi basura buscando el envoltorio, pero yo en su lugar le dejaba notas hirientes que minaban su moral y mantenía que no tenían nada que ver y que qué es una barrita Muesly.
Mi experiencia personal en estos paraísos de la flipez se basa en dos años en San Vicente, en los cuales cambié tanto de gente como de edificio por motivos ajenos a la vida, de modo que me quedé con una visión bastante general del asunto, que puedo resumir en: "Friends ha hecho mucho daño".
Y lo ha hecho pues los pisos de estudiantes son un arma increíblemente eficaz para romper parejas, destruir amistades y provocar cambios de carreras, sin embargo la forma general por la que son vistos es como un lugar de diversión sin fin donde todo son aventuras y situaciones cómicas con ropa de los noventa.
Esta percepción goza de un +10 si los habitantes de la casa se conocían previamente y tiene su inicio cuando alguien (normalmente una mujer) comenta: "Si no hace falta que nos organicemos, cuando alguien vea algo sucio, que lo limpie, lo pasaremos rechachipiruleta" -grititos- .
Es el problema de la anarquía, que es muy seductora. Tras una semana de buenrollismo la cosa empieza a fallar, y después de tres semanas dónde sólo limpia una, esta alma de la caridad comenzará a hacerse preguntas y a sentirse un poco subnormal.
Resultado: a los dos meses, mal ambiente, crispación y una casa sucia.
Por esto en mis pisoaventuras no he tenido problemas, ya que desde el principio nos vimos sometidos a una férrea disciplina de turnos semanales a repartir entre la cocina y el aseo, así como el asquerosamente-mucho-más-débil salón comedor y una limpieza diaria y nocturna de platos. Y cada uno es cerdo en su casa (habitación) pero Dios en la de todos.
Supongo que los menos versados en la vida os preguntareis inocentemente ¿Por qué fregar cada día uno en lugar de que cada cual se ocupe de su suciedad, según la vaya produciendo? Porque el ser humano es un animal despreciable y ruin, y al final de la semana pensarás que quizás alguien más que no conocías vive con vosotros pues el fregador estará lleno con utensilios que todo el mundo jura desconocer que existían (¿Que si es mio un tenedor? ¿Para qué es eso?) .
Ahora bien, el sistema de rotación diaria de platos, al igual que la democracia, presenta una serie de lagunas jurídicas que te pueden joder si no las atajas a tiempo, como ocurre cuando alguien se trae a sus amigos de clase a comer el día que precisamente no le toca fregar a él, y oye, eso no mola nada.
Sobre todo si la persona agraviada en lugar de comentar el hecho con un sutil "estos 10 platos de más los va a fregar tu casquivana madre" se lo guarda en ese bello rincón del alma dónde anidan el rencor y la venganza, preparando mentalmente la lista de invitados para el próxima día. Los únicos beneficiados de esta escalada de violencia higiénica son, obviamente, los compañeros de clase que comen de gratis y disfrutan con el espectáculo.
Otro clásico problema es acerca de acotar la hora (sí sí LA HORA) en la que acaba tu turno, es decir ¿si alguien se prepara un vaso de leche a las once entra dentro de tu jurisdicción?¿Y si alguien llega tarde y termina de cenar a las 00:01? Las posibilidades son infinitas, y la gente, gilipollas.
Estas sencillas normas de convivencia te harán superar las zonas comunes, pero ¿qué ocurre cuando profanan tu propiedad privada?
Sobre la actuación en zonas no públicas- y demostrando porqué el comunismo es inviable- hay acciones que podemos colocar en el cajón de las "a evitar":
Vale: Has llevado a tu novio/a a dormir a casa.
Vas mal: Habéis folgado en la cama de un compañero/a porque es más grande.
No, no lo hagas: Se lo dices mientras te ríes y le echas en cara lo mucho que visita xvideos.
Vale: Has llevado a gente extraña a dormir en habitaciones de tus compañeros.
Vas mal: No se lo has comunicado a los propietarios.
No, no lo hagas: Tus amigos sí se lo han comunicado, y además se han quejado de la limpieza del cuarto.
Vale: Has cogido comida de un compañero de piso.
Vas mal: Se lo has tratado de ocultar.
No, no lo hagas: Era para el gorrón quejica de antes.
En fin, que si vas cogerle comida a alguien y no se la vas a pedir simplemente porque no te apetece, al menos disimúlalo. En el primer año estuve almorzando todos los días barritas Muesly de mi amiga Maricarmen, como ella era astuta como sólo una mujer puede serlo miraba en mi basura buscando el envoltorio, pero yo en su lugar le dejaba notas hirientes que minaban su moral y mantenía que no tenían nada que ver y que qué es una barrita Muesly.
Si de verdad crees en la mentira y lo haces con afán de divertir y distender el ambiente todo saldrá genial.
Otro asunto ya es el que le acontece a gente como mi hermana que trasladan el "el profesor me tiene manía" del instituto a los compañeros de apartamento, y por lo que yo sé ya ha convivido con, a su juicio: desequilibrados, toxicómanos, ex presidiarios y murcianos de la peor calaña con los que siempre acaba peleada sin que ella tenga culpa ni nada que ver su curiosa forma de limpiar (si me lees, te quiero).
Consejos y miscelánea de la vida en pisos:
-Si sois cuatro chicos aburridos, y uno dice de que no hay huevos a desnudarse y salir al patio interior a gritar al resto de pisos, desconfía, es una trampa.
-Si vais a consultar algo en tu ordenador BORRA EL HISTORIAL
-No limpies sitios que no sabías que existían (el extractor de aire de la cocina, partes del horno en general, etc.) sabrás cuando empiezas pero no el final.
-Si tu casero te dice que podéis tener una tele más grande está hablando en sentido abstracto, como posibilidad. Podéis tener un unicornio.
-No metas tu toalla y tu bañador al horno para que se seque, la gente se pondrá histérica sin motivo aparente.
-Un piso de chicas tiene un 80% de posibilidades de convertirse en un infierno para una de las participantes. (Conozco 10 pisos de mujeres, solo en 2 de ellos no han acabado con cuchillos volando a diestro y siniestro).
-Los que están en residencia son unos gilis.
Consejos y miscelánea de la vida en pisos:
-Si sois cuatro chicos aburridos, y uno dice de que no hay huevos a desnudarse y salir al patio interior a gritar al resto de pisos, desconfía, es una trampa.
-Si vais a consultar algo en tu ordenador BORRA EL HISTORIAL
-No limpies sitios que no sabías que existían (el extractor de aire de la cocina, partes del horno en general, etc.) sabrás cuando empiezas pero no el final.
-Si tu casero te dice que podéis tener una tele más grande está hablando en sentido abstracto, como posibilidad. Podéis tener un unicornio.
-No metas tu toalla y tu bañador al horno para que se seque, la gente se pondrá histérica sin motivo aparente.
-Un piso de chicas tiene un 80% de posibilidades de convertirse en un infierno para una de las participantes. (Conozco 10 pisos de mujeres, solo en 2 de ellos no han acabado con cuchillos volando a diestro y siniestro).
-Los que están en residencia son unos gilis.


8 comentarios:
Giliiiiiiiiiiii
Jajajajaja siempre hay alguno que acaba en calzoncillos encerrado en el patio!
Las trampas se ven venir.
Me habeis censurado comentarios en vuestro blog! yo os maldigo xD
Esto ya es otra cosa jaja la casa de las dagas voladoras!!
jajajjajaja te lo has currao anthony!!!
¿Algun problema con los murcianos? En fín, tras 3 años viviendo en un piso de estudiantes con dos chicas más y un chico tendré que dar gracias a lo que sea que ha conseguido que no viva ninguna de estas situaciones de las que hablas (aunq se conoces como leyenda en otros pisos) Además de que funcionamos desde el primer día sin rotaciones y sin ningún pringado / alma caritativa que limpie a diario xD (Pero lo nuestro es solo la excepción que confirma la regla.... jajaja)
Ningún problema señora! xD es más, yo vivo en la frontera entre alicante y Murcia y siempre me decanto hacia el lado panocho de la fuerza.
La explicación que puedo dar a que no tengáis problemas es que todos seáis arquitectos y como todo el mundo sabe, los arquitectos no tienen tiempo para ver la tele, dormir, ni pelearse o discutir, los 2 años estuve con gente así :P
En cualquier caso, un punto para la libertad del ser humano en vuestro piso.
:D Y eso no es nada!!
En el primer piso que compartí en Barcelona, la que lo alquilaba que, encima vivía con nosotras (5, en total), me echó alegando tonterías del tipo... "no congeniamos". Ni teníamos que hacerlo porque la tía no buscaba amigas, sino gente que le pagara el alquiler. Peeeeeroooo, ahí está la chunguez femenina, en el momento en el que ELLA, SER SUPREMO DEL EIXAMPLE, se sintió supuestamente desplazada por mí, comenzaron a volar dagas. Y yo que estaba tan pancha, coño...
"Tu" basura??? Nunca he llegado a extremos tan inverosímiles en mis pisos compartidos. Eso sí, lo de los turnos es cojonudo, es lo único que puede salvar el piso.
Alma cándida, si esto te parece chungo... espera a vivir en pareja. No lo hagas nunca.
No digo "más nada"
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