Me gustan la mayoría de animales, pero los roedores me hacen especial gracia, y ya de niño logré controlar una prospera industria local de hamsters que distribuía entre los demás chavales de mi barrio (sin afán de lucro) hasta que tuve que cerrar por agotamiento, de modo que no hice salvo intentar dormir apagando la luz tras leer un poco. Pero el ratón no lo tenía tan claro, y al rato de darle al interruptor lo escuché salir de su rendija y ponerse en el centro de la habitación desde donde se había sentado a contemplarme, entonces encendía la luz (yo, no el diminuto se entiende), y se volvía a meter en la rendija a todo correr. El ratón repitió esta operación dos veces como si quisiera algo de mí, hasta que concluí en dejar la puerta de mi habitación entornada, por si el amigo quería irse a hacer lo que quiera que hagan los ratones diminutos y con esas me dormí.
Pero esta muestra de simpatía para con el roedor se tornó en su condena, pues no tuvo mejor idea que ir a la cocina, donde mi señor padre, en uno de sus descansos de matar orcos en el ordenador para liberar
Por eso cuando esta noche he abierto la puerta, he encendido la luz y otro ratón, que ni siquiera se ha dignado mirarme, ha huido a esconderse en la rendija que lleva bajo mi cama, le he puesto un trozo de manzana y he cerrado bien la puerta. Por si era de la familia, vamos. Y porque me gusta pensar que tener un ratón diminuto debajo de mi cama es más gracioso que tenerlo en la mano sin que se mueva, la mayor parte del tiempo al menos.
-Añado elementos gráficos para que no penséis que me invento todo. En el siguiente ya si acaso, otra de mi padre en el ordenador.

3 comentarios:
Pero esto no iba todos los días o qué? ya estás fallando ! ^^
Ö Pobre Esponjosito :(
Ojalá yo tuviera uno... pero creo que acabaría peor que Esponjosito I si se encontrara con mi madre xD
Se hace lo que se puede, pero sí irá para adelante, ten fe.
Las madres no entienden de mascotas esponjosas.
Publicar un comentario en la entrada